Cuando levantamos la vista al cielo estrellado, es fácil perderse en su inmensidad. Pero, ¿alguna vez te has preguntado cómo veían ese mismo cielo quienes habitaron estas tierras mucho antes de nosotros? Los pueblos originarios de la región que hoy llamamos Argentina tenían una relación profunda y simbólica con el cielo nocturno. Sus mitos y leyendas reflejan una comprensión del cosmos que, aunque diferente a la ciencia moderna, está cargada de significado y sabiduría.

En esta entrada voy a resumir algunos detalles de la cosmovisión de ciertos pueblos originarios. Mi idea en un futuro, es hacer una entrada mas detallada sobre la cosmovisión de cada pueblo.

La constelación de Orión es un cazador con sus boleadoras en la cosmovisión del los pueblos originarios.

Una Conexión Profunda con el Cielo


Para los pueblos originarios, el cielo no era solo un techo estrellado. Era un mapa, un calendario, un libro de historias y, sobre todo, un espejo de la vida en la Tierra. Las estrellas, la Luna, el Sol y las constelaciones eran protagonistas de relatos que explicaban el origen del mundo, los ciclos de la naturaleza y las normas sociales.
Esta cosmovisión, conocida también como astronomía cultural o etno-astronomía, es el estudio de cómo las diferentes culturas comprenden y se relacionan con los fenómenos del cielo. Este tema, la etno-astronomía me interesa mucho y seguro que ya vieron otras entradas en este mismo blog sobre la mitología de la Luna, del Sol o de Marte.
En el caso de los pueblos originarios de Argentina, esta relación se manifiesta en mitos que han sido transmitidos oralmente de generación en generación.

El Sol y la Luna: Protagonistas Celestes


En muchas culturas originarias, el Sol y la Luna son figuras centrales. Por ejemplo, los Tehuelches, habitantes de la Patagonia, creían en Kóoch, un ser primordial que, abrumado por la soledad, lloró y creó el mar. Luego, al rasgar el manto de tinieblas, dio origen al Sol (Kéenyenken) y a la Luna (Kéenguenkon). De la unión de estos dos astros nació Karro, la estrella vespertina que domina las mareas.
Por otro lado, los Chanás, que habitaban las regiones del litoral, contaban que su dios Tijuiném creó a los seres vivos y les enseñó a respetar la naturaleza. En sus mitos, la transformación de personas en animales o elementos naturales es común, como en la historia de una niña bondadosa que, tras su muerte, fue acompañada por mariposas creadas por Tijuiném.

Según los Tehuelches, en el principio de los tiempos nada existía: ni la luz, ni el Sol, ni el agua, ni la Tierra. Únicamente reinaba una niebla oscura, fría y húmeda. Pero allá, muy lejos, donde ahora se une el cielo con el mar, vivía un Ser muy poderoso que existió siempre: Kóoch.
Kóoch pasó un largo período sin hacer nada, hasta que decidió terminar con su inactividad y dio comienzo a la creación.

Constelaciones y Figuras Celestes


Las constelaciones también ocupaban un lugar importante en la mitología de estos pueblos. Los Mocovíes, del sur del Chaco argentino, llamaban a la Vía Láctea Nayic, el gran camino del cielo. Para ellos, este sendero estelar era fundamental en su cosmovisión .
En la región andina, la Chacana o cruz andina es un símbolo que representa lo que hoy conocemos como la constelación de la Cruz del Sur. Este símbolo, que significa “escalera” o “puente”, es central en la cosmovisión de los pueblos andinos, simbolizando la conexión entre el mundo terrenal y el celestial .

Se pueden comparar las constelaciones occidentales con aquellas, que tanto los pueblos tehuelche (gununa) y mapuche, veían en el cielo y que enriquecían con sus relatos: por ejemplo, Orión era visto como un cazador y la Cruz del Sur como la huella que el dios Choike dejó en el cielo mientras esquivaba un tiro de boleadoras.

Esta es la principal constelación del mundo andino, ya que era la guía para los caminantes del altiplano. Marca la dirección sur y se le puede observar más de nueve meses al año. Según su posición en el cielo, se sabía qué época agrícola era, como por ejemplo la época de cosecha, que es el tres de
mayo, donde se realizan importantes ceremonias

Monumentos y Señales Astronómicas
Además de los mitos, los pueblos originarios dejaron huellas físicas de su relación con el cielo. La Cultura Tafí, en el noroeste argentino, erigió menhires de hasta cuatro metros de altura, algunos decorados con motivos en bajorrelieve. Estos monolitos pudieron haber servido como señaladores astronómicos, marcando eventos celestes importantes para la comunidad .

La Importancia de la Astronomía en la Vida Cotidiana


Para estos pueblos, la observación del cielo no era un pasatiempo, sino una herramienta esencial para la vida diaria. Las fases de la Luna, la posición de las estrellas y los movimientos del Sol guiaban las actividades agrícolas, las ceremonias religiosas y las decisiones comunitarias.
Por ejemplo, los Selk’nam, habitantes de Tierra del Fuego, contaban la historia de Kwányip, un ser mítico que, tras instaurar la muerte verdadera, se transformó en una estrella. Según diferentes versiones del mito, Kwányip y su familia dieron origen a constelaciones como Orión o la Cruz del Sur .

Los mocovíes piensan que muchas de las estrellas que habitan el cielo son mujeres. Ellas
son las responsables de la abundancia sobre la tierra. Sacuden las ramas de los algarrobos para que las vainas maduras caigan al cielo

La Naturaleza como Reflejo del Cielo
En la mitología de estos pueblos, la naturaleza y el cielo están intrínsecamente conectados. Animales, plantas y fenómenos naturales son vistos como manifestaciones de entidades celestiales o como resultado de eventos cósmicos.
La Cultura Sunchituyoc, en la región del Chaco-Santiago del Estero, decoraba su cerámica con figuras de búhos y serpientes, animales que tenían un significado especial en su mitología. Estas representaciones podrían estar relacionadas con creencias astronómicas y rituales asociados al cielo .

Un Legado que Perdura


Aunque muchas de estas culturas fueron transformadas por la colonización, su legado astronómico y mitológico sigue vivo en las tradiciones orales, las prácticas culturales y los estudios de arqueoastronomía. Reconocer y valorar estas cosmovisiones nos permite entender la diversidad de formas en que la humanidad ha buscado comprender el universo.
Además, nos invita a reflexionar sobre nuestra propia relación con el cielo. En un mundo donde la contaminación lumínica nos aleja de las estrellas, recuperar la mirada ancestral puede ser una forma de reconectar con la naturaleza y con nosotros mismos.

mitologia
En el cielo está Mapiqo’xoic, el viejo y gran algarrobo, padre de todos los algarrobos. La copa está formada por una combinación de estrellas brillantes de la constelación de Sagitario, otras estrellas débiles delinean el tronco, manchas oscuras de la Vía Láctea forman las raíces

Conclusión


Los cielos ancestrales de los pueblos originarios de Argentina están llenos de historias, símbolos y enseñanzas. Sus mitologías astronómicas nos muestran una forma de ver el mundo donde el cielo y la Tierra están profundamente entrelazados, y donde cada estrella cuenta una historia que merece ser escuchada.

Una respuesta a «Mitos Astronómicos de Argentina: Un Viaje al Cielo»

  1. […] muy profunda del cielo.En esa misma época, y de forma sorprendente, ya se utilizaba un calendario lunisolar. Este sistema combinaba doce meses lunares, que comenzaban con la primera aparición visible de la […]

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