¿Por qué dividimos el tiempo así?
Como astrónomo, siempre me ha intrigado no solo cómo medimos el tiempo, sino por qué lo dividimos de la forma en que lo hacemos. ¿Quién decidió que un día tiene 24 horas? ¿Por qué una hora tiene 60 minutos y un minuto 60 segundos? ¿Y por qué la semana tiene siete días?
Estas preguntas me llevaron a investigar el origen de nuestras unidades de tiempo más cotidianas. Lo que encontré fue una mezcla fascinante de astronomía, cultura antigua… ¡y anatomía humana! En esta entrada te cuento cómo nacieron los tiempos artificiales, esos que no vienen directamente del cielo, pero que usamos todos los días.
En esta serie de tres artículos quiero explorar cómo hemos llegado a dividir el tiempo como lo hacemos hoy.
• Los tiempos Naturales: día, mes y año (leer en este link)
• Los tiempo inventados: semana, hora, minuto y segundo. ¿Porqué el día tiene 24 horas? (esta entrada)
• Medir el tiempo fuera de la Tierra (leer en este link)

Las horas, minutos y segundos: una invención humana
¿Por qué 24 horas en un día?
En Mesopotamia, se usaba un sistema de conteo basado en el número 60, conocido como sexagesimal. Este sistema no nació por capricho, sino por una forma muy práctica de contar:
• Usaban el pulgar para señalar las tres falanges de cada uno de los otros cuatro dedos.
• Así, podían contar hasta 12 con una sola mano.
• Con la otra mano, contaban cuántas veces habían llegado a 12. Como tenemos cinco dedos, eso da 5 × 12 = 60.
Este método dio origen a la base 60, que aún usamos para medir el tiempo:
• 1 hora = 60 minutos
• 1 minuto = 60 segundos
Y el día se dividió en dos ciclos de 12 horas, dando lugar a las 24 horas que usamos hoy.

¿Y si tuviéramos otra cantidad de dedos?
Este detalle me parece fascinante: si nuestras manos tuvieran otra cantidad de dedos o falanges, nuestro sistema de tiempo sería completamente diferente. Tal vez usaríamos base 8, base 20… ¡quién sabe! El tiempo que usamos está profundamente ligado a nuestra biología. Por ejemplo los Mayas usaban un sistema de base 20. Ya escribiré un artículo sobre la astronomía maya que me interesa muchísimo.

La semana: un homenaje a los cuerpos celestes
Otra unidad de tiempo artificial es la semana. ¿Por qué tiene siete días? Aquí sí encontramos una conexión directa con la astronomía.
En la antigüedad, se conocían siete cuerpos celestes que se movían en el cielo de forma distinta a las estrellas:
• El Sol
• La Luna
• Mercurio
• Venus
• Marte
• Júpiter
• Saturno
Cada uno de estos cuerpos fue asociado a un día de la semana. De hecho, en muchos idiomas aún se conserva esta relación:
• Sunday (día del Sol)
• Monday (día de la Luna)
• Saturday (día de Saturno)
No solo en inglés, se cumple esto. En otros como alemán, español, japonés o chino.
Lunes: Derivado de “lunae dies” (día de la luna) en latín, Martes: Derivado de “Martis dies” (día de Marte). Miércoles: Derivado de “Mercurii dies” (día de Mercurio). Jueves: Derivado de “Jovis dies” (día de Júpiter). Viernes: Derivado de “Veneris dies” (día de Venus). Sábado: En inglés, “Saturday”, conserva el nombre latino de Saturno. Domingo: En inglés, “Sunday”, y en español, “domingo” (derivado de “dies dominicus” o día del Señor), se relaciona con el sol.
La semana, entonces, es una mezcla de observación astronómica y simbolismo cultural. No tiene una duración que encaje perfectamente con el mes o el año, pero se volvió una unidad práctica para organizar la vida cotidiana.

El salto a la precisión: el reloj atómico
Durante siglos, medimos el tiempo observando el cielo. Pero en 1955, todo cambió con la invención del reloj atómico de cesio. Este dispositivo no depende de la rotación de la Tierra ni del movimiento de los astros, sino de la vibración de los átomos.
Gracias a los relojes atómicos, podemos medir el tiempo con una precisión increíble. Pero esta precisión también reveló algo inesperado: la rotación de la Tierra no es perfectamente constante. Tiene pequeñas variaciones, lo cual es lógico si pensamos que nuestro planeta no es un cuerpo sólido uniforme, sino una esfera dinámica con océanos, atmósfera, placas tectónicas, un núcleo sólido y otro líquido.

¿Qué significa todo esto para la astronomía?
Para los astrónomos, estas diferencias son importantes. Cuando observamos estrellas, planetas o fenómenos como eclipses, necesitamos saber el tiempo con exactitud. Por eso, hoy usamos Tiempo Universal Coordinado (UTC), basado en relojes atómicos, pero ajustado ocasionalmente con segundos intercalares para compensar las irregularidades de la rotación de la Tierra. Y ahi es cuando aparecen esas noticias sensacionalistas que se alarga el día, o se detiene el núcleo terrestre.
El tiempo que usamos está en nuestras manos… literalmente
Las horas, los minutos, los segundos y la semana no son regalos del cielo, sino invenciones humanas. Nacieron de la necesidad de organizar la vida, de contar con los dedos, de observar el cielo y de buscar patrones.
Y aunque hoy usamos relojes digitales y atómicos, seguimos viviendo bajo la influencia de decisiones tomadas hace miles de años. El tiempo que usamos es una mezcla de astronomía, cultura y anatomía.
En la antigüedad cada país o reino tenía su sistema horario. Pero curiosamente cuando comenzamos a integrarnos entre sociedades, con el tren por ejemplo, hubo que definir un sistema de horas global. Por ejemplo, el sistema de zonas horarias en Estados Unidos fue implementado por las compañías ferroviarias a finales del siglo XIX para estandarizar los horarios y facilitar la operación de los trenes.





Deja un comentario