El próximo 7 de septiembre de 2025 habrá un eclipse de Luna. Esta entrada del blog es un poco diferente. Es un cuento corto. Nació en el cumpleaños de una colega, Leo, y en la conversación por las felicitaciones, salió el tema de cuantos años cumpliría ella si estuviese en la Luna.

Y así nació el cuento, si ella fuese una selenita cumpliendo años, cómo serían esos años en la Luna, y al final acabó en cómo sería ver un eclipse desde la Luna. Mas que nada porque se avecinan varios eclipses de Sol visibles desde Europa y que todos queremos ver. Así que ahí lo dejo, con el cuento, y en una próxima entrada, para no distraer, voy a aprovechar para comentar algunos temas tocados en el cuento. Algunos temas a discutir en una próxima entrada:

  • ¿Cómo se ve la Tierra desde la Luna?
  • Contaminación lumínica en la Tierra
  • Regolito Lunar
  • Flash Central en una ocultación estelar.

El primer eclipse de Oel…. Desde la Luna

Era la primera vez que Oel podría ver un eclipse como ese. Desde pequeña había escuchado a los mayores hablar de él como si se tratara de una ceremonia increíble, un momento sagrado en el que el cielo se transformaba. Decían que era algo grandioso de ver, de sentir, de experimentar. Y hoy, por fin, sería su turno.
La Tierra pasaría frente al Sol, y desde su hogar en la Luna, el espectáculo estaba asegurado.
Oel es selenita. Vive en una región del Sinus Iridum, donde la Tierra se ve suspendida en el cielo, casi inmóvil, como una joya azul y blanca incrustada en la negrura del espacio. Bueno, no tan inmóvil: tiene un pequeño vaivén, una danza lenta que todos llaman “la danza de la Tierra”. A Oel le encanta esa idea, como si el planeta estuviera vivo, moviéndose levemente con gracia para quienes lo observan desde la Luna.

El otro Lado

En la Luna hay quienes viven en la cara del lado de la Tierra, como Oel, y quienes habitan El Otro Lado, donde la Tierra nunca se ve. Algunos de sus amigos viven allí, y le han contado maravillas sobre el cielo nocturno sin el resplandor terrestre. Pero hoy, muchos de ellos han viajado hasta su región para presenciar el eclipse. Quieren verlo desde donde la Tierra se alinea con el Sol. Quieren compartir con Oel ese momento que ella ha esperado toda su vida.
Cada día, en la Luna, el Sol se eleva lentamente por el este, cruzando el cielo lunar con solemnidad. A su alrededor, las estrellas permanecen visibles, como si el día nunca terminara de imponerse del todo. Mientras el Sol recorre su camino, la Tierra cambia de fases. Al amanecer, se ve parcialmente iluminada; al mediodía, completamente nocturna, con sus luces artificiales brillando cada vez más intensamente. Es hermoso, pero también triste ese incremento de luminosidad en la Tierra. La oscuridad terrestre ya no es tan oscura como antes.
Y cuando el Sol se pone por el oeste, la Tierra vuelve a mostrar su dualidad: una parte de día, una parte de noche. Pero lo bonito es la noche en la Luna, la Tierra llena, iluminada, se convierte en un espectáculo hipnótico. Ahí está, fija en el cielo, con sus continentes, sus océanos, sus nubes cambiantes. Oel siempre ve la misma cara del planeta, pero nunca se cansa de observarla.
Hoy, sin embargo, todo es distinto. Hoy hay eclipse de Sol. Y será el primero de Oel.

Cuadro de Leonor Ana Hernández. eclipse de sol desde la luna
Cuadro pintado por Leonor Ana Hernández en 2018 imaginando un eclipse de sol visto desde la Luna

Preparación para el eclipse

La emoción se respira en el aire. Los selenitas se reúnen en todos los lugares posibles para ver el evento. El Sol está alto en el horizonte, y la Tierra comienza su lento acercamiento. El corazón de Oel late con fuerza. Lo va a ver. Será su primera vez.
Y entonces, comienza.
La Tierra empieza a besar al Sol. La luz ambiente en la Luna se tiñe de rojo ya que el regolito refleja esa luz que viene de la atmósfera de la Tierra.
Los murmullos se convierten en gritos de asombro. Desde donde están Oel y su familia, se verá la totalidad del eclipse. Lentamente, la Tierra avanza sobre el disco solar, o quizás es el Sol quien se desliza detrás de la Tierra. Nadie lo sabe con certeza, pero todos lo sienten.
En el momento supremo, cuando la alineación es perfecta, el día se convierte en noche en la Luna. La luz disminuye drásticamente, aunque no desaparece por completo. La atmósfera terrestre, como una lente gigantesca, filtra y refracta la luz solar, creando un resplandor tenue y mágico.
Los buscadores de eclipses —aquellos que han dedicado su vida a perseguir estos eventos— se colocan en el centro exacto de la sombra. Allí, justo en el medio, ocurre algo extraordinario: un flash súbito de luz. Los expertos le dicen flash central. Es la atmósfera de la Tierra concentrando la luz del Sol en un solo punto de la superficie lunar. Algunos dicen haber visto dos, incluso tres de estos flashes en su vida. ¿Será verdad? Oel los envidia profundamente.

El eclipse

Y entonces, sucede.
El Sol desaparece. En su lugar, hay un agujero negro en el cielo, rodeado por una corona luminosa que parece flotar en el vacío. Oel está paralizada. No puede creer lo que está viendo. Todo el mundo guarda silencio. Algunos tienen las manos levantadas, otros se cubren el rostro. Nadie habla. Nadie se mueve.


El tiempo se detiene. Mercurio y Venus que siempre están medio ocultos por el resplandor solar, aparecen con todo su esplendor.
Ese agujero negro, esa aura brillante, ese momento suspendido en el cielo… es como un agujero en el cielo que estuviera revelando un secreto.
Lentamente, el Sol reaparece por detrás de la Tierra. La luz regresa. El cielo vuelve a su estado habitual. Pero Oel no. Ella ha cambiado.
No puede mover un músculo. La imagen que acaba de ver está grabada en su mente. Fue mágico. Fue revelador.
Ahora lo sabe. Quiere ser buscadora de eclipses. Quiere entender cómo se mueven los astros, de qué están hechos, por qué hacen lo que hacen. El cielo la llama.
Le han dicho que si quiere estudiar los astros, el mejor lugar es El Otro Lado. Allí, sin el reflejo de la Tierra, el cielo es más oscuro, más profundo, más puro. Oel empieza a imaginar cómo será vivir allí. Y sabe, con certeza, que volverá a ver otro eclipse. Que desea sentir esa magia, que quiere ir en esa búsqueda, y que volverá por más eclipses.

simulación eclipse de sol desde la luna
Simulación de cómo se vería un eclipse de sol desde la Luna

Hasta aquí el cuento, ahora la realidad

La nave BlueGhost, observó un eclipse de sol desde la Luna. El módulo de aterrizaje Blue Ghost de Firefly Aerospace logró capturar el eclipse con su cámara de gran angular, instalada en la cubierta superior del módulo. Aunque la óptica no era la ideal para la situación, proporcionó una vista memorable. Este eclipse fue observado en Marzo de 2025 y se vió así:

8 respuestas a «Eclipse desde la Luna: El cuento de Oel»

  1. No sabía que a los habitantes de la luna le llaman selenitas, de la mitología griega Selene.

    1. Gracias por el comentario Gladys. Selene es la diosa griega de la Luna. Y hay mucha bibliografía sobre selenitas, que es el gentilicio de Selene. Incluyo hay un mineral llamado selenita, que es un yeso.

  2. ¡Me encantó! Gracias 🥰❤

    Y es que los relatos llegan a transportarte a los lugares soñados y te hacen vivir las aventuras como si fueran reales.

    1. Gracias por el comentario. Salió un relato bonito de ese cumpleaños !! :) Me gusta que haya gustado

  3. Avatar de insightful7b633ef373
    insightful7b633ef373

    ¡Que bonito el cuento de la selenita y su primer eclipse solar desde la Luna!

    1. Gracias 373 pro el comentario. !!

  4. Lindo cuento. Me gustaría una experiencia así como la de la protagonista de este cuento

    1. Gracias por el comentarios

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