Ahora que la misión Artemis II está a punto de despegar, con cuatro astronautas uno de ellas mujer, es un buen momento para hablar de cómo las condiciones en el espacio exterior, la microgravedad entre otros efectos, afecta al sistema reproductivo de mujeres y hombres.

Desde que empezamos a hablar en serio de viajar a Marte, la conversación ha girado sobre trajes espaciales, cohetes gigantes y hábitats lunares. Pero hay una pregunta que, por incómoda o compleja, hemos evitado durante décadas:
¿cómo afecta el espacio al cuerpo femenino… y en especial a la capacidad de reproducción?
Un equipo internacional de investigadores ha publicado un extenso análisis sobre este tema en npj Women’s Health, y las conclusiones son tan fascinantes como inquietantes. Mientras soñamos con convertirnos en una especie interplanetaria, hay procesos biológicos —hormonas, ovulación, embarazo— que quizá no funcionen igual bajo radiación, microgravedad y días de 90 minutos, como los de la Estación Espacial Internacional.
Bienvenidos a uno de los grandes desafíos de la astronáutica del siglo XXI: entender cómo cambia nuestro cuerpo cuando dejamos la Tierra atrás.

Radiación: el enemigo silencioso

En la superficie terrestre vivimos dentro de un escudo natural: la magnetosfera. Pero fuera de él, la radiación cósmica aumenta de manera drástica.
 Los ovocitos —las células que darán lugar a los óvulos— son extremadamente sensibles a la radiación. Dosis que en medicina serían consideradas bajas pueden destruir un gran porcentaje de ellos en ratones, comprometiendo la fertilidad futura.
Además, la radiación espacial no se parece a la que recibimos en radioterapia o en un aeropuerto: está compuesta por partículas de alta energía capaces de producir daños profundos en el ADN. En misiones largas, como un viaje a Marte de ida y vuelta, la dosis acumulada podría ser miles de veces superior a la de una persona en la Tierra.

sintomas astronautas
Afecciones que son comunes en los astronautas son:
Síndrome de Adaptación Espacial (Síndrome del Astronauta): Mareos, náuseas y vómitos durante los primeros días debido a la falta de gravedad, que afecta el equilibrio. Atrofia Muscular y Pérdida Ósea: Debilitamiento de los músculos y disminución de la densidad ósea (1-2% por mes), lo que incrementa el riesgo de fracturas y lesiones. Dolor de Espalda y Hernias Discales: Al no haber gravedad, la columna vertebral se alarga, provocando que los astronautas crezcan hasta un 3%.
Síndrome Neuro-ocular asociado al viaje espacial (SANS): Cambios en la vista, visión borrosa, edema macular y aumento de la presión intracraneal debido al desplazamiento de fluidos hacia la cabeza. Problemas Cardiovasculares: Disminución del volumen sanguíneo y atrofia del corazón al no tener que esforzarse contra la gravedad, lo que provoca menor capacidad aeróbica y arritmias. Debilitamiento del Sistema Inmunológico: Mayor susceptibilidad a infecciones y reactivación de virus latentes

Microgravedad: cuando el cuerpo deja de “saber” dónde está

En la Estación Espacial Internacional, el cuerpo vive en una caída libre permanente. Suena poético, pero los efectos no lo son tanto. La microgravedad altera:
• el flujo sanguíneo,
• la forma de las células,
• la comunicación entre tejidos,
• y hasta el funcionamiento de glándulas como la hipófisis, clave para regular hormonas reproductivas.
Los estudios en animales muestran irregularidades en los ciclos, cambios en los ovarios y problemas en la maduración de los óvulos. Incluso en humanos, la alteración del sueño y del ritmo circadiano —esa especie de “reloj interno”— podría afectar a la secreción hormonal.
Como explicamos en otros artículos de todoastronomia.net, el cuerpo depende de la gravedad más de lo que creemos. En el sistema reproductivo, esa dependencia podría ser incluso mayor.

¿Podríamos concebir o gestar en el espacio?

La respuesta corta: no lo sabemos, y lo poco que sabemos apunta a que sería complicado.
Ensayos con ratones y otros animales indican:
• La fertilización puede ocurrir… pero con más dificultad.
• Los embriones muestran más daño en su ADN.
• Llegan con menos frecuencia al estado de blastocisto (la fase en la que se implantan).
• Las crías que llegan a término son menos numerosas y más pequeñas.
En humanos no hay datos —nunca ha habido un embarazo en el espacio— y por motivos éticos es improbable que los haya a corto plazo. Pero los resultados sugieren que embarazo, implantación y desarrollo embrionario podrían verse comprometidos.

ciclo mestrual
El ciclo menstrual y el desarrollo folicular. Los ciclos endometrial y ovárico se representan en paralelo con las fluctuaciones hormonales y de gonadotropinas a lo largo del ciclo menstrual. El ciclo menstrual en el espacio funciona con normalidad, ya que no depende de la gravedad, y las hormonas no se ven afectadas. Aunque las astronautas pueden menstruar en microgravedad, la mayoría opta por suprimirlo con anticonceptivos por comodidad y para evitar problemas con los sistemas de reciclaje de agua

Más allá de la fertilidad: una cuestión de salud integral

El espacio también afecta:
• El sistema inmunitario
• La densidad ósea
• El metabolismo
• La regulación del estrés
• La expresión génica
Todos estos sistemas están conectados con la salud reproductiva. Por ejemplo, la microgravedad altera el sistema inmunitario, lo que podría influir en la implantación del embrión. O la radiación puede modificar la expresión de genes implicados en el desarrollo fetal.
Este tipo de hallazgos recuerda algo importante: la reproducción no es un proceso aislado, sino la suma de procesos en todo el cuerpo.

¿Qué significa todo esto para el futuro de la exploración espacial?

Si queremos establecer bases permanentes en la Luna o viajar a Marte, necesitamos entender cómo preservar la salud reproductiva. Esto incluye:
• proteger a las astronautas de radiación extrema,
• controlar ritmos circadianos alterados,
• estudiar cómo adaptar fármacos y anticonceptivos al ambiente espacial,
• diseñar sistemas de apoyo médico para emergencias ginecológicas,
• y desarrollar investigaciones con organoides, cultivos celulares y modelos animales.
En otras palabras: no podremos convertirnos en una especie multiplanetaria sin estudiar seriamente la biología reproductiva en el espacio.

dos astronautas mujeres
Las astronautas de la NASA Christina Koch y Jessica Meir se preparan con sus trajes espaciales antes de una salida al espacio que realizaron para instalar nuevas baterías que almacenan y distribuyen la energía captada por los paneles solares de la Estación Espacial Internacional, el 15 de enero de 2020.

Una frontera científica humana

Cuando pensamos en llegar a otros mundos, imaginamos motores de plasma o estaciones gigantes. Pero quizás uno de los mayores desafíos esté dentro de nosotros: entender cómo responde el cuerpo humano a un entorno para el que nunca evolucionó.
Este campo apenas comienza. Y que, si queremos vivir algún día en Marte, tendremos que asegurarnos primero de que el futuro —literalmente— puede seguir naciendo lejos de la Tierra.


¿Te gustaría leer más sobre cómo afecta el espacio al cuerpo humano? Aprovechando esta nueva etapa de viajes a la Luna tripulados, escribiremos artículos con estos temas. Te invito a explorar otros artículos en todoastronomia.net y a dejar tu opinión en los comentarios. ¿Crees que veremos un embarazo espacial en este siglo?

Bibliografía

El material para esta entrada del blog está basado en el articulo:

Understanding how space travel affects the female reproductive system to the Moon and beyond


npj women’s health: https://doi.org/10.1038/s44294-024-00009-z

Una respuesta a «Mujeres astronautas y reproducción»

  1. Avatar de insightful7b633ef373
    insightful7b633ef373

    Muy interesante este artículo.

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