Más de medio siglo después del último vuelo del programa Apolo, cuatro astronautas están a punto de revivir un sueño que parecía dormido: viajar alrededor de la Luna. No bajarán a su superficie —eso llegará con Artemis IV—, pero Artemis II será el primer vuelo tripulado del programa y una prueba decisiva para saber si estamos listos para volver, esta vez para quedarnos.

Este vuelo será para experimentar, para probar todo tipo de cosas. Desde el equipamiento, a los propios cuerpos de los astronautas, resaltando como reacciona el cuerpo femenino fuera de la protección del campo magnético terrestre. En la Estación Espacial Internacional existe esta protección, por lo que este vuelo es importante para futuras misiones femeninas.
NASA ha publicado un desglose sorprendentemente detallado de lo que hará la tripulación cada día durante sus diez jornadas en el espacio. Viendo ese calendario casi minuto a minuto, uno se da cuenta de que este viaje no solo es histórico: también es profundamente humano. Será una mezcla de ciencia, controles técnicos… y ratos flotando mientras intentan encontrar el lugar perfecto para dormir.

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La tripulación de Artemis II, formada por los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, y el astronauta de la Agencia Espacial Canadiense Jeremy Hansen, completando el entrenamiento de preparación para la inserción y la desorbitación en las instalaciones de simulación de vehículos espaciales de Houston, Texas.

Día 1: un salto brutal de 8 minutos… y 23 horas de comprobaciones

El cohete SLS despegará del mítico Pad 39B con una sacudida suficiente para poner la piel de gallina a cualquiera. En solo ocho minutos estarán ya en órbita, y allí comenzará el verdadero trabajo: probar el interior de Orion como si fuera una casa recién estrenada.
Durante casi 24 horas, la tripulación revisará el dispensador de agua, el sistema de eliminación de CO₂, los asientos, la iluminación, los ordenadores de a bordo… todo lo necesario para garantizar que podrán vivir 10 días en un espacio del tamaño aproximado de una furgoneta.
NASA también realizará un ejercicio curioso: usar la etapa ICPS como si fuera “otra nave” y practicar aproximaciones como si Orion tuviera que acoplarse en pleno vuelo, una maniobra crítica para futuras misiones a la Luna y Marte.

Días 2 y 3: rumbo al espacio profundo

Una vez comprobado que todo funciona, Orion se alejará de la Tierra y la tripulación ajustará la nave para convertirla en su hogar temporal. Ordenarán bolsas, instalarán equipos, fijarán cámaras y dejarán todo listo para los primeros experimentos.
En estas horas empieza a aparecer una sensación muy especial que muchos astronautas describen como “la soledad del espacio profundo”: la Tierra se va haciendo más pequeña y azul, hasta convertirse en un punto brillante y frágil.

uso baño astronauta
Tim Peake fotografiado junto al inodoro a bordo de la Estación Espacial Internacional.

Día 4: lo más lejos que han estado humanos desde 1972

En su punto máximo, Artemis II llevará a la tripulación más allá de los 9.000 km de la Luna, siguiendo una trayectoria de retorno libre que los traerá de vuelta sin necesidad de motores si algo falla.
Será el momento para grabar imágenes, realizar pruebas de navegación autónoma y disfrutar —si se puede— de la vista más conocida y desconocida a la vez: la cara oculta de la Luna asomando por la ventanilla.

Días 5 a 8: ciencia, navegación y vida cotidiana en microgravedad

Durante los siguientes días, los cuatro astronautas alternarán:
• pruebas de comunicaciones a gran distancia,
• análisis de cómo responde su cuerpo a la radiación del espacio profundo,
• comprobaciones del sistema de soporte vital,
• sesiones de mantenimiento de la nave,
• grabación de material educativo para el público.
También habrá tiempo para lo menos glamuroso: limpiar filtros, recoger cables flotantes o calentar comidas deshidratadas que nunca se quedan quietas. La vida en una nave espacial tiene algo de épica… y algo de “intentemos que esto no se desordene demasiado”.

Días 9 y 10: regreso en picado a casa

El retorno será rápido y exigente. Orion volverá a atravesar la atmósfera terrestre a velocidades cercanas a los 40.000 km/h, protegida por el escudo térmico más robusto jamás construido para una misión tripulada.
Tras frenar, desplegar paracaídas y descender suavemente, la cápsula amerizará en el océano Pacífico, donde un barco de la Marina y equipos de NASA la recogerán.
Ese día no solo terminan 10 jornadas en el espacio: comienza un nuevo capítulo para la exploración humana.

astronauta lavandose dientes
La astronauta Sunita Williams cepillándose los dientes en el espacio.

¿Por qué importa tanto Artemis II?

Porque es la misión que nos dirá, con hechos y no con promesas, si estamos listos para volver a la Luna.
Artemis II probará:
• el cohete más potente del mundo,
• la nave Orion en vuelo tripulado,
• los sistemas de navegación y soporte vital,
• la coordinación global de equipos en Tierra y en el espacio.
Si todo sale bien, Artemis III llevará a los primeros humanos —y la primera mujer— al polo sur lunar.
Puedes encontrar más artículos sobre Artemis en

https://todoastronomia.net, y seguir información oficial en la página de NASA

Un viaje que vuelve a encender la chispa

Artemis II no es solo un ensayo general: es una invitación a imaginar de nuevo.
A pensar en un futuro donde vivir en la Luna ya no parezca una locura.
A recordar que seguimos siendo una especie que explora.
Ahora te toca a ti:
¿Qué momento del plan de Artemis II te parece más emocionante? ¿Volver a ver la Luna de cerca o el regreso en llamas a la atmósfera?
Te leo en los comentarios.

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