Aprovechando el tirón mediático de la misión Artemis, estamos escribiendo varios artículos sobre la salud de los astronautas. En este viaje a la Luna, se encuentra la primera mujer en salir de la protección terrestre contra la radiación. La Estación Espacial internacional se encuentra orbitando a 400 km de altura sobre la Tierra y está dentro de esa protección. Este viaje de esta astronauta es sumamente importante para estudiar cómo se comporta un cuerpo y mente femenina en un ambiente extremo.
Cuando pensamos en misiones espaciales, solemos imaginar lanzamientos espectaculares o caminatas en la Luna. Pero hay un aspecto menos visible —y absolutamente crucial— que está ganando protagonismo: la salud del cuerpo humano en el espacio.
Y dentro de ese gran reto, hay una pieza que durante mucho tiempo ha recibido menos atención de la que merece: la salud femenina.
Porque sí, el espacio afecta a todos los cuerpos… pero no todos los cuerpos reaccionan igual.

El espacio no es un lugar “neutral” para el cuerpo
Vivir en microgravedad cambia muchas cosas. Los huesos pierden densidad, los músculos se debilitan y hasta el sistema inmunológico puede volverse menos eficaz.
Ahora bien, cuando hablamos del cuerpo femenino, entra en juego un factor adicional: el ciclo menstrual y su regulación hormonal.
En la Tierra, este ciclo forma parte de la vida cotidiana. Pero en el espacio, puede convertirse en un desafío logístico y fisiológico.
Imagina intentar mantener una rutina normal en un entorno donde todo flota, el agua es limitada y cada objeto tiene que estar perfectamente controlado. En ese contexto, incluso algo tan natural como la menstruación requiere planificación.
¿Por qué se estudia la supresión del ciclo menstrual?
Uno de los enfoques más estudiados es la llamada amenorrea inducida médicamente, es decir, la posibilidad de detener temporalmente el ciclo menstrual mediante métodos hormonales.
Esto no es algo exclusivo del espacio. En la Tierra ya se utiliza en ciertos contextos médicos o personales. Pero en el entorno espacial tiene ventajas muy concretas:
• Evita complicaciones durante misiones largas
• Reduce la necesidad de productos de higiene en condiciones limitadas
• Simplifica la gestión de residuos a bordo
Es como simplificar el equipaje antes de un viaje muy largo: cuanto menos “extra” tengas que gestionar, mejor.

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Opciones para astronautas: más allá de la píldora
Tradicionalmente, muchas astronautas han utilizado anticonceptivos orales de forma continua para evitar el ciclo menstrual durante las misiones.
Sin embargo, esto implica tomar una pastilla cada día durante meses o incluso años. En misiones largas, eso puede traducirse en cientos o miles de dosis que hay que transportar, almacenar y mantener en buen estado.
Por eso, cada vez se estudian más alternativas como los anticonceptivos de larga duración. Estos métodos funcionan como “soluciones de bajo mantenimiento”: se aplican una vez y pueden durar años.
En el contexto espacial, esto tiene mucho sentido. Menos dependencia diaria, menos residuos y menos preocupaciones.
Un punto crítico: la salud ósea
Aquí es donde la cosa se pone realmente interesante.
Sabemos que en el espacio los huesos pierden densidad porque no soportan el peso del cuerpo como en la Tierra. Es como si dejaras de usar un músculo durante meses: se debilita.
El problema es que ciertas decisiones hormonales pueden influir también en la salud ósea.
Algunos tratamientos pueden ayudar a mantener la densidad ósea, mientras que otros podrían afectarla negativamente. Y en el espacio, donde ya existe ese riesgo, cada pequeño detalle cuenta.
Por eso, estudiar el cuerpo femenino no es solo una cuestión de comodidad, sino de seguridad a largo plazo.

La primera mujer voló al espacio en 1963. Desde entonces, otras 102 mujeres han volado al espacio, lo que representa más del 15 % del total de astronautas, en más de 173 lanzamientos. El número de astronautas incluye los vuelos repetidos de la misma persona, pero en años diferentes. Se considera astronauta a toda persona que haya sido lanzada o haya volado con la intención de alcanzar una altitud superior a la línea de Kármán (incluidos, por tanto, los desafortunados astronautas del desastre del Challenger, pero no los viajeros espaciales de los vuelos de Virgin Galactic, por ejemplo).
Autonomía, información y decisiones personales
Un aspecto importante que destaca la investigación es que no hay una única solución válida para todas.
Cada astronauta debe poder elegir, con información clara y basada en evidencia, qué opción se adapta mejor a su cuerpo y a la misión.
Esto es clave: no se trata de imponer un método, sino de ofrecer opciones y respetar decisiones.
En cierto modo, es como preparar una misión personalizada. Cada cuerpo es distinto, y eso también debe reflejarse en la forma en que se planifican los vuelos espaciales.
¿Por qué esto importa para el futuro?
A medida que avanzamos hacia misiones más largas —como viajes a Marte—, entender estos aspectos será fundamental.
No podemos permitirnos lagunas de conocimiento cuando hablamos de misiones de años de duración. Y eso incluye comprender en profundidad cómo funciona el cuerpo femenino en el espacio.
Además, este tipo de investigación también tiene impacto en la Tierra:
• Mejora el conocimiento sobre salud hormonal
• Aporta nuevas perspectivas en medicina
• Ayuda a diseñar tratamientos más personalizados
Mirando al futuro con una visión más completa
Durante mucho tiempo, la investigación espacial se centró en un perfil muy concreto de astronauta. Hoy, por suerte, eso está cambiando.
Entender la salud femenina no es un detalle secundario. Es una pieza esencial del puzzle si queremos que la exploración espacial sea realmente sostenible y segura para todos.
Porque al final, explorar el universo también implica entendernos mejor a nosotros mismos.

Para terminar…
La próxima vez que pienses en un viaje a Marte o en una base lunar, recuerda que no todo depende de la tecnología.
También depende de algo mucho más cercano: el cuerpo humano, en toda su diversidad.
¿Crees que se está investigando lo suficiente en este campo? ¿Qué otros aspectos del cuerpo humano deberían estudiarse antes de dar el siguiente gran paso?
Te leo en los comentarios
Bibliografía
Medically induced amenorrhea in female astronauts. Jain, V., Wotring, V. Medically induced amenorrhea in female astronauts. npj Microgravity 2, 16008 (2016). https://doi.org/10.1038/npjmgrav.2016.8
Women in space: A review of known physiological adaptations and health perspectives. Hughes-Fulford, M., Carroll, D. J., Allaway, H. C. M., Dunbar, B. J., & Sawyer, A. J. (2024). Women in space: A review of known physiological adaptations and health perspectives. Experimental Physiology, 1–24. https://doi.org/10.1113/EP091527





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