Hay fenómenos astronómicos que duran apenas un par de segundos, pasan desapercibidos para cualquiera… y sin embargo contienen más información que una noche entera de observaciones.
Uno de ellos son las ocultaciones estelares: momentos en los que un objeto del Sistema Solar pasa por delante de una estrella y la oculta brevemente. Es como ver la silueta de un insecto cruzando frente a una farola a 40 kilómetros.
Eso es exactamente lo que ha ocurrido con (28978) Ixion, un Plutino de casi 700 km de diámetro situado más allá de Neptuno. Gracias a varias ocultaciones observadas entre 2020 y 2023, un equipo internacional ha reconstruido con precisión su tamaño, su forma y hasta el color de su superficie.
Y los resultados pintan un retrato fascinante.
¿Qué es Ixion y por qué importa tanto?
Ixion fue descubierto en 2001 y forma parte de los llamados Plutinos, objetos que comparten con Plutón la resonancia 3:2 con Neptuno. Es uno de los miembros más grandes y brillantes de esta familia. Estudiarlo es una forma de viajar a los primeros millones de años del Sistema Solar: los TNOs son fósiles helados del disco primordial.
Hasta ahora, las estimaciones de su tamaño variaban enormemente. Había quien lo imaginaba con 475 km… y quien le daba más de 1000 km. Una diferencia nada trivial.
Ahí entran las ocultaciones: pequeños destellos que nos permiten medir metro a metro un mundo situado a casi 40 unidades astronómicas.


En las figuras se ve un diagrama de una ocultación estelar a la izquierda. El asteroide o cuerpo pasa frente a una estrella y es observado por varios telescopios en Tierra. Cada observatorio es una cuerda en la proyección en el cielo del cuerpo que oculta, en la figura de la derecha. Así se pueden determinar las formas de los cuerpos que ocultan
La técnica que está revolucionando el estudio del Cinturón de Kuiper
¿Cómo se mide un mundo apagando una estrella?
Cuando Ixion pasa delante de una estrella, la luz desaparece durante un tiempo que depende del tamaño del objeto y del lugar desde el que se observe. Si muchas estaciones observan el mismo evento, cada una ve un “trozo distinto” de la sombra: una cuerda.
Uniendo todas estas cuerdas, se obtiene el contorno del objeto con una precisión de pocos kilómetros.
Entre 2020 y 2023 se organizaron ocho campañas de observación, con telescopios desde EE.UU. hasta Brasil, Argentina y Chile. En total, 51 observaciones, de las cuales 30 fueron detecciones positivas. Nunca antes se había observado a Ixion con tanta cobertura.

Lo que revelan las ocultaciones: Ixion no es un simple “objeto de hielo redondo”
A partir de cinco eventos con múltiples cuerdas, nuestro equipo obtuvo un modelo global del borde visible de Ixion. El resultado sorprende por su precisión:
• Forma: ligeramente ovalada
• Semieje mayor: 363 km
• Semieje menor: 334 km
• Diámetro equivalente: 697 km
• Achatamiento aparente: 0.08
No es un elipsoide perfecto, pero sí un cuerpo bastante estable y cercano a la forma esferoidal que esperaríamos de un objeto masivo en equilibrio.
Además, no se detectaron atmósfera ni anillos, algo que sí ha ocurrido en otros objetos del Cinturón de Kuiper como Quaoar o Haumea.
El color y el brillo de un mundo lejano
Una superficie moderadamente roja
Combinando fotometría nueva y datos previos, se midieron sus colores:
• B–V = 1.06
• V–R = 0.61
• R–I = 0.54
Son valores típicos de superficies moderadamente rojas, ricas en compuestos orgánicos procesados por radiación —los famosos “tholins”— y quizá con trazas de hielo de agua o silicatos.

y mínimo del diámetro de la sombra según la predicción NIMA de Ixion; la línea roja, el centro de la predicción, y la banda gris, la incertidumbre de 1σ.
Un albedo muy bajo
El albedo geométrico obtenido es pV = 0.106, es decir: Ixion refleja solo un 10% de la luz que recibe. Un mundo oscuro, cubierto probablemente por materiales simples y envejecidos por miles de millones de años.
Una estrella gigante medida desde el Cinturón de Kuiper
Uno de los eventos, el del 13 de octubre de 2020, permitió incluso medir el tamaño angular de la estrella ocultada:
0.670 milisegundos de arco, un valor extremadamente preciso.
Desde casi 40 UA, la estrella proyectaba un disco de 19 km sobre la sombra de Ixion. Ese detalle tuvo que modelarse cuidadosamente para entender el perfil del objeto con exactitud.
Un nuevo retrato del Cinturón de Kuiper
Ixion emerge de este estudio como un mundo oscuro, frío, casi esférico, sin atmósfera y lo bastante grande como para rivalizar con los TNOs más clásicos.
Cada ocultación estelar —dos segundos de sombra en un pixel perdido del cielo— nos acerca a comprender cómo era el Sistema Solar antes de que existiera la Tierra.
En los próximos años, nuevas ocultaciones y telescopios más sensibles seguirán afinando este retrato. Y quién sabe: tal vez Ixion esconda algún secreto más, esperando a apagarnos otra estrella.




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