Busquemos agua …. LÍQUIDA !!
Encontrar agua líquida es la clave para encontrar vida.
Encontrar agua líquida en otros planetas y lunas lejanas de nuestro sistema solar es todo un reto, sobre todo cuando el instrumento se encuentra a miles de kilómetros de la superficie.
La primera pista para hallar vida en otros planetas es encontrar agua líquida. Se sospecha que las lunas de Saturno y Júpiter, como Encelado, Ganímedes, Europa y Calisto, albergan océanos de agua líquida bajo cortezas heladas. Del mismo modo, es probable que algunos exoplanetas fuera de nuestro sistema solar alberguen agua líquida, crucial para la habitabilidad. Pero la detección de agua, cuando no podemos acceder físicamente a estos cuerpos, plantea desafíos.
El radar de penetración de hielo, una herramienta geofísica, ha demostrado ser capaz de detectar agua líquida en la Tierra y bajo el casquete polar sur de Marte y se ha usado también en la Luna.

El instrumento
El radar-sonda (o radar de penetración en el hielo) es uno de los instrumentos geofísicos más adecuados para explorar planetas y lunas dadas las condiciones muy secas y/o frías de sus cortezas, que favorecen la penetración de las ondas de radio a gran profundidad.
El primer radar planetario de sub-superficie se probó en la Luna, durante la misión Apolo 17: el radar sonda multi-frecuencia ALSE (Apollo Lunar Sounder Experiment) que operaba a bordo del Módulo de Servicio Apolo (ASM). Tras este exitoso experimento, pasaron más de veinte años antes de que se incluyera otra sonda radar en la carga útil de una misión planetaria.
MARSIS se lanzó en 2003, a bordo de Mars Express, y SHARAD en 2007, a bordo de Mars Reconnaissance Orbiter. Desde que se desplegaron con éxito en Marte, estos radares recogieron datos durante más de 15 años, cartografiando las estructuras de los polos marcianos y descubriendo el primer cuerpo extraterrestre estable de agua líquida sub-glacial bajo el casquete del polo sur marciano. Hasta ahora se han empleado seis radares sonda en órbita para explorar la Luna, Marte y el cometa 67P/GC, y algunos de ellos siguen funcionando a pleno rendimiento en la actualidad.
En la Luna
La última misión en usar exitosamente un radar de este tipo fue Chang-e, misión china en la Luna.

Lo que viene
Las lunas heladas de Júpiter serán el próximo destino de una nueva generación de radares: RIME, ya en camino hacia Ganímedes a bordo de JUICE y REASON que se lanzará este año a bordo de Europa Clipper. Estos radares explorarán los caparazones helados de Europa, Ganímedes y Calisto para establecer sus condiciones de habitabilidad y en busca de indicios de agua líquida. Por último, también Venus será investigado en la próxima década por un radar similar para ayudar a comprender la evolución geológica y climática del gemelo terrestre.
Se espera utilizar el radar de penetración de hielo para determinar la profundidad y la composición química del agua bajo la superficie helada de las lunas jovianas. La profundidad de penetración del radar se correlaciona con la salinidad del hielo; el hielo más salado impide en mayor medida la transmisión del radar. En función del comportamiento de las ondas de radio, podríamos conocer mejor la distribución de la sal.






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